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Sobre mí

  1. Hoy

    IA, Effect e inglés

    Hoy estoy enfocado en aprender a usar bien la IA para programar: qué prácticas funcionan, cuáles no y cómo darle contexto para que el resultado sea confiable. En paralelo exploro cómo llevarla a otros ámbitos, donde puede ordenar procesos y sacarle trabajo repetitivo a la gente. Para mí eso es la ingeniería en su esencia: mejorar la vida cotidiana.

    También estudio Effect, una librería de TypeScript con un ecosistema grande que me da lo que neverthrow y byethrow no me dieron: errores tipados de punta a punta, del servidor al cliente. Y tomo clases de inglés para subir mi nivel.

  2. El título y Copon

    En la segunda mitad del primer semestre me concentré en rendir lo que me faltaba para recibirme. A la vez, a través de un conocido, tomé un proyecto para un cliente: Copon, una plataforma para armar torneos privados de prode.

    Aprendí a construir una web mobile first desde el primer día, con una UI bien definida antes de escribir pantallas, sobre el T3 stack y trabajando con IA mediante las skills de Matt Pocock.

    Lo que cambiaría: tendría el proyecto terminado antes, sobre una base sólida, y recién después lo expandiría con features nuevas.

  3. Mudarg, TUERCA y el cierre de la carrera

    A principio de año, mientras esperaba notas para cerrar materias, me propuse armar proyectos sobre ideas que venía mirando: Gaussian Splatting y tiempos de viaje.

    La segunda terminó en Mudarg. La idea era ver qué zonas son viables para vivir según cuánto tardás en llegar al trabajo, o a otro punto que te importe, en cada medio de transporte. Es una extensión de navegador sobre un portal inmobiliario, y lo más difícil fue dibujar sobre un mapa que no podés tocar. Tuvo unos cinco usuarios: con una extensión cuesta crecer, pero el objetivo era llevar a producción una extensión completa sobre un stack parecido a T3.

    También quise lanzar un producto propio: TUERCA. Tardé en sacarlo porque nunca lo consideraba terminado y seguía sumando features. Una versión llegó a Google Play y tuvo unos 20 usuarios activos durante algunos meses, pero cerrar la facultad me dejó sin tiempo para sostenerlo. Es lo mismo que aprendí con Copon, desde el otro lado: terminar primero, crecer después.

  4. Aprender a trabajar con IA

    Monorepos, T3 y documentación para agentes

    Después del proyecto del restaurante me interesé por los monorepos y por el T3 stack. De ahí salió multitenant-saas-base. Aprendí que un monorepo sirve mucho cuando el sistema tiene usuarios con jerarquías, y aprendí bastante de gestión de usuarios: organizaciones, roles y permisos. También dediqué tiempo a armar skills y documentación para que la IA trabaje sobre un proyecto con el mismo contexto que tendría una persona.

    GSP fue un experimento para mí: una plataforma donde subís un video o un zip de imágenes y el Gaussian Splatting se calcula en la nube, alquilando una GPU en un pod. El flujo funcionó de punta a punta. Lo difícil fue que el resultado se viera bien: requiere prueba y error una y otra vez, y en la nube cada intento cuesta caro. Con una GPU propia es más viable, porque podés ajustar los parámetros sin mirar el reloj.

  5. Un sistema para un restaurante

    Docker y un VPS propio

    En el tiempo libre tomé un trabajo: un sistema de gestión para un restaurante, Single Resto. Fue antes del boom de la IA para programar. Copilot existía pero casi no lo usaba, así que lo escribí todo a mano y me llevó varios meses, de cero a producto terminado. Tomó pedidos reales durante un tiempo.

    Lo más difícil fue Docker: usarlo bien, achicar las imágenes y hacer andar Next.js adentro, que entonces estaba mucho menos documentado. Después, un VPS propio, donde hacés a mano todo lo que Vercel resuelve solo. Peleé mucho, pero me quedó una buena sensación: con tu propia máquina sabés cuánto gastás y entendés qué pasa debajo del deploy. También probé neverthrow en los server actions; el hueco de serializar los errores me lo resolvió Effect años después.

  6. Volver a la facultad

    Proyectos en equipo

    Después de varios proyectos propios había perdido el rumbo y descuidado la facultad, así que volví a enfocarme. Hice proyectos en grupo con Rust sobre Polkadot, Django, Flask y NestJS, uno de ellos consumiendo APIs de otros grupos.

    Me gusta trabajar en equipo y ayudar a los demás. Aprendí que un equipo rinde cuando cada uno toma lo que mejor sabe hacer y los issues están escritos antes de empezar, para que el trabajo fluya.

  7. Huesos en 3D

    Un atlas de anatomía y React Native

    A mitad de la carrera, un amigo que preparaba un libro para una cátedra de anatomía de la Facultad de Medicina me propuso una web para ver los huesos del cuerpo humano en 3D, con anotaciones. Así nació Atlas 3D, que hice desde cero.

    Lo difícil no fue el código: fue conseguir modelos con el detalle suficiente. Probamos escanear y fotografiar huesos reales para que un profesional los modelara, pero era lento y caro. Al final estuvieron todos los huesos, con anotaciones en los más importantes, como los del cráneo, y lo usaron más de 100 alumnos. Hoy, con Gaussian Splatting, esas mismas fotos darían un resultado mucho mejor.

    En esa época también aprendí React Native con F1 Stats 2023, y que no perdona lo que React sí, sobre todo en los estilos.

  8. Proyectos para aprender

    Donatelo, Ventas A Services y Crafteadle

    Donatelo nació para que los streamers pudieran recibir donaciones en criptomonedas. En ese momento, en Argentina, una donación por otros medios perdía cerca del 80 % de su valor.

    Después me propusieron un trabajo, Ventas A Services, con el que aprendí lo básico de AWS S3. Para practicar React, Next.js y animaciones hice proyectos chicos como Crafteadle, una mezcla de Minecraft con Wordle, y BM Music. React me costó: venía de renderizar en el servidor con Node.js, que me parecía más simple.

  9. De Electrónica a Analista Programador

    MercadoService

    Empecé con Ingeniería Electrónica y me gustó muchísimo la física y la matemática. Pero en la pandemia la electrónica se volvió teoría sin práctica, y la materia de programación en C me dio lo que faltaba: ver el resultado en el momento, probar, fallar y corregir.

    Ese verano aprendí JavaScript y Node.js y armé MercadoService, una plataforma para pedir un técnico a domicilio. Aprendía solo y sin buenas prácticas, pero descubrí que era bueno resolviendo problemas, y que Stack Overflow era el paraíso. Me quedé atrapado por la idea de resolver problemas cotidianos con software, y me cambié a Analista Programador Universitario.

  10. Chivilcoy

    El origen

    Crecí en Chivilcoy, atrás de mi viejo en cada laburo: reparaciones, instalaciones de aire acondicionado en casas, lo que apareciera. También pasaba tiempo en talleres de amigos mecánicos. Le alcanzaba las herramientas y miraba cómo abría un equipo hasta encontrar por qué no arrancaba.

    De ahí me quedó una idea que sigo usando: todo es prueba y error. Resolvés un problema, aprendés de lo que salió mal, y la próxima vez lo reconocés enseguida. El conocimiento se junta así, resolviendo cosas.

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